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Chips cerebrales: el próximo dolor de cabeza para la regulación de la privacidad y la ciberseguridad

Actualizado: 13 nov 2023



La compañía Neuralink de Elon Musk se encuentra trabajando en su objetivo de implantar un interfaz cerebro-computadora (brain computer interface - BCI), con la finalidad de permitir que personas con cuadriplejía - debido a lesiones en la médula espinal cervical o esclerosis lateral amiotrófica (ELA)- controlen dispositivos externos utilizando solamente su mente. El pasado mes de julio Neuralink consiguió la aprobación de la FDA para testar su chip cerebral y robot quirúrgico en su primer ensayo clínico en humanos, y actualmente se encuentra en la búsqueda de voluntarios para su implantación. [1]


Aunque desde el año 2012 se vienen diseñando sistemas BCI -siendo el primero el llamado Nintendix-SPELLER con el que se podía controlar juegos de ordenadores y aplicaciones-, durante los últimos años este tipo de investigaciones ha aumentado exponencialmente, siendo precisamente el proyecto de Neuralink uno de los que más debate está generando por sus posibles implicaciones éticas y legales.


Los avances de la neurotecnología resultan de máximo interés en múltiples áreas, pero plantean ciertos desafíos relevantes. Por ello, la adquisición de conocimientos básicos sobre su funcionamiento por abogados especialistas en Derecho sanitario se convierte en una obligación imprescindible para prestar un asesoramiento jurídico óptimo en la actualidad.


¿Qué es el BCI?


El Brain Computer Interface (BCI) o Interfaz cerebro-ordenador es una revolución tecnológica que une la inteligencia artificial con las capacidades neuronales del cerebro humano. El BCI es un sistema informático que establece la comunicación directa entre el cerebro y un dispositivo electrónico, y que tiene la capacidad de interpretar la actividad neuronal. El sistema funciona recogiendo dicha actividad neuronal y enviándola a un dispositivo externo, que traduce la intencionalidad del cerebro en acciones. [2]


La idea básica del BCI es registrar las señales eléctricas producidas por el cerebro e interpretarlas, mediante comandos regidos por algoritmos, usando la información resultante para el control del ordenador u otro dispositivo.


Dentro de los sistemas de BCI, podemos encontrar:


a) Los BCI no invasivos que mediante sistemas de sensores externos (electrodos) captan la señal de diversas neuronas. Sin embargo, los resultados de este tipo de BCI no son muy específicos y pueden presentar desviaciones por el ruido externo.


b) Los BCI invasivos que se colocan en el córtex y cuyos resultados son más específicos, al captar señales de una o pocas neuronas determinadas. Sin embargo, precisan intervención quirúrgica.


¿Qué ventajas y desafíos plantean los sistemas BCI?


Los sistemas BCI implicarán avances significativos en el campo de la medicina [3] [4]:


a) Mejora de la calidad de vida de personas con diversidad funcional motora: al permitirles controlar brazos robóticos, exoesqueletos o dispositivos como sillas de rueda.

b) Recuperación al menos parcial de sentidos: Estos sistemas permitirán la recuperación al menos parcial de los sentidos como la visión, o del tacto con neuroestimulación.

c) Mejora del control de ciertos aspectos de la salud, como la fatiga, el estrés y el sueño.

d) Diseñar planes de tratamiento individualizados para los pacientes en función de sus patrones únicos de actividad cerebral.

e) Posibilidad de aumentar habilidades cognitivas, pues podrían llegar a mejorar el aprendizaje y capacitación en varias disciplinas.

f) Mejora de la comunicación: Estos sistemas permiten también la comunicación de personas como enfermos de ELA para facilitar su relación.

g) Posible comunicación por vía de telequinesia al producirse una simbiosis tecnología-cerebro.


Sin embargo, toda vez que los sistemas BCI invasivos funcionan de cerebro a computadora, y vista la creciente controversia por la recogida de datos biométricos de forma masiva, los sistemas BCI plantean determinados riesgos éticos y legales por sus implicaciones a la intimidad y al consentimiento de los titulares respecto a la recogida de datos. Así se pone de manifiesto la necesidad urgente de crear una regulación específica sobre las posibilidades y limitaciones que deben tener este tipo de proyectos.


Lo anterior lleva además a un debate desde la perspectiva social, pues el potencial de estos BCI plantea además dudas sobre las posibles exigencias futuras para su implantación a toda la población como método de control masivo de la seguridad.


Todo lo anterior, además de que los sistemas BCI utilizan dispositivos con software, por lo que pueden representar una amenaza en materia de ciberseguridad, e incluso, podrían llegar a utilizarse como armas desde una perspectiva geopolítica.


¿Existen avances legales para regular la neurotecnología?


En el sector de la neurotecnología aún hay muchos aspectos no regulados. Rafael Yuste - neurobiólogo de la Universidad de Columbia y la mente detrás del proyecto Brain que pretendía lograr el mapeado completo de la actividad cerebral- hizo campaña en defensa de los neuroderechos. [5] Él y sus colaboradores pretendían lograr una protección legislativa de las tecnologías que puedan afectar a la mente humana, para lo cual propuso una serie de derechos que debían considerarse imprescindibles en el uso de la tecnología como son el derecho a la identidad personal, el derecho a la libertad, el derecho al acceso equitativo, el derecho a la privacidad mental y el derecho a protección contra sesgos.


Cabe puntualizar que Chile es el primer país del mundo que está trabajando en el desarrollo de la categoría de los neuroderechos.



Conclusión


El futuro de la interfaz cerebro-ordenador es emocionante y tiene un potencial enorme para avanzar de forma exponencial en varias áreas. El avance de estas tecnologías será de suma utilidad para personas con diversidad funcional y discapacidades o incluso para profundizar en el conocimiento de la mente (escasamente conocida). Por ello, proyectos como Neuralink son clave para desarrollar la calidad de vida del ser humano.


Sin embargo, la posibilidad de convertirnos en una especie de Cybor capaz de controlar la propia realidad con la mente mediante algoritmos de I.A. abre un abismo de posibilidades que podrían tener fines no tan benévolos. Como en todos los avances de las tecnologías que enfrentamos, la rapidez con la que avanza el mundo de la neurotecnología conlleva como contraparte diversos riesgos y desafíos que hay que considerar para ofrecer regulación adecuada.

I. Rojo (Médico) / Ponente experta en Biotech


BIBLIOGRAFÍA


[1] Terán M. (2023, sept. 20) Elon Musk está buscando voluntarios para implantarles un chip en el cerebro: estas son las condiciones. El economista. https://eleconomista.es/tecnologia/noticias/12452687/09/23/elon-musk-ya-esta-buscando-voluntarios-para-implantarles-un-chip-en-el-cerebro-estas-son-las-condiciones.html

[2] Andreea G., (2023, ago. 09) Brain computer interface o cómo la inteligencia artificial puede leer la mente humana. Lisa News. https://lisanews.org/tecnología/brain-computer-interface-o-como-la-inteligencia-artificial-puede-leer-la-mente-humana/

[3] Delgado S. (2023, oct. 07) Interfaces neuronales: el próximo gran avance tecnológico que cambiará nuestras vidas. La razón. https://www.larazon.es/emergente/interfaces-neuronales-proximo-gran-avance-tecnologico-que-cambiara-nuestras-vidas_20231007651fb341e0d7620001e4296b

[4] Jones S. (2023, feb. 20) ¿Qué es una interfaz cerebro-computadora? ¿por qué es un tema candente en neurociencia? Webmedy. https://webmedy.com/blog/es/brain-computer-interface

[5] Becerrera, J (2023, mar. 26) Rafael Yuste, ideólogo del proyecto Brain: La humanidad se subirá a la chepa de la inteligencia artificial. El mundo. https://www.elmundo.es/tecnologia/innovacion/working-progress/2023/03/26/641dc4e221efa078638b45d5.html


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