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Cadena de custodia digital: Todo lo que un jurista debe saber



Debido a la creciente utilización de pruebas digitales en los juicios, es imprescindible que los juristas comprendan la importancia de la cadena de custodia digital. En este artículo, exploraremos en detalle qué es la cadena de custodia digital, sus fases y por qué es tan crucial en el proceso judicial.


¿Qué es la cadena de custodia digital?

La cadena de custodia digital es un procedimiento diseñado para garantizar la identidad, integridad y autenticidad de las pruebas digitales. Su aplicación abarca desde el descubrimiento de los indicios digitales hasta su presentación en el proceso judicial como pruebas válidas. La Sentencia del Tribunal Supremo n.º 208/2014, de 10 de marzo, ECLI:ES:TS:2014:1001, considera que: «Se viene entendiendo por la doctrina como "cadena de custodia", el conjunto de actos que tienen por objeto la recogida, el traslado y la conservación de los indicios o vestigios obtenidos en el curso de una investigación criminal, actos que deben cumplimentar una serie de requisitos con el fin de asegurar la autenticidad, inalterabilidad e indemnidad de las fuentes de prueba».


El desafío principal de las pruebas digitales es su vulnerabilidad a la eventual contaminación. Todos hemos sido testigos de imágenes digitales falsas en internet, modificadas mediante programas informáticos para distorsionar la realidad. Aquí es donde entra en juego la cadena de custodia digital, cuyo propósito, según lo establecido por el Tribunal Supremo, es garantizar la exactitud de lo incautado y analizado. De esta manera, se asegura que las pruebas presentadas ante el tribunal se correspondan fielmente con los indicios digitales recopilados. En definitiva, el debate sobre la cadena de custodia se centra en la fiabilidad de la prueba, no en el de su validez.


Las tres fases de la cadena de custodia digital

Este procedimiento se desarrolla a lo largo de tres fases fundamentales:


1. Obtención de las evidencias: Acordado por el Juez competente en la fase de instrucción la recogida de pruebas, juega un papel fundamental el departamento de delitos informáticos de las Unidades orgánicas de la Policía Judicial ex artículo 282 de la LEcrim; debiendo el Letrado de la Administración de Justicia dejar acta conforme al artículo 333. Para este proceso, la sentencia del Tribunal Supremo n.º 656/2015, de 10 de noviembre, ECLI:ES:TS:2015:4803, establece una serie de criterios para garantizar la fiabilidad de la prueba. No obstante, en términos generales se accederá a la fuente de la prueba digital para obtener los datos producidos, almacenados o transmitidos en los equipos informáticos correspondientes, pudiendo incautarse los hardwares, discos y demás dispositivos informáticos seleccionados por el Juez, y efectuar el análisis del software de todos los equipos incautados. A efectos de poder garantizar la fiabilidad y la integridad de la información obtenida de los dispositivos informáticos, resulta fundamental que por los funcionarios intervinientes se describan todos los pasos realizados para la descarga de la información, identificando toda la información de la huella digital de los documentos así como la clave HASS.


2. Incorporación de los datos al proceso: En esta fase, los datos relevantes que aclaren o demuestren los hechos en disputa se presentan en el juicio. Para ello, se deben cumplir tres requisitos esenciales:

a. Pertinencia y necesidad de la prueba digital.

b. Licitud en la obtención de la prueba.

c. Cumplimiento de los requisitos exigidos por las leyes procesales.


3.Valoración de los datos: Si se han respetado las fases anteriores, los datos digitales recopilados tendrán eficacia probatoria y podrán ser valorados por el tribunal.


La importancia de la cadena de custodia digital

Aunque las pruebas físicas también podrían ser alteradas en la práctica, la dificultad de la evidencia digital es que en ocasiones la mera descarga de la información en otros dispositivos para su almacenamiento podría alterar el seguimiento de la huella digital.

Esta facilidad de contaminación de las pruebas representa un desafío significativo para los jueces, razón por la cual la cadena de custodia digital se convierte en una garantía para evaluar pruebas digitales de manera segura. Así cualquier deficiencia en la cadena de custodia podría suponer el cuestionamiento de su autenticidad, motivo por el que la cadena de custodia es imprescindible para que la prueba no sea impugnada en el procedimiento de inspección o en un posterior procedimiento de investigación criminal.


La experiencia nos ha demostrado que la recopilación, preservación y obtención de pruebas digitales son tareas complejas. Un ejemplo destacado fue el caso de Anonymous (Stc. 224/2016 Penal nº 3 Gijón). En este caso la cadena de custodia digital se rompió debido a que la recogida de piezas se llevó a cabo sin la adecuada custodia policial. De la misma forma, las pruebas se conservaron de forma inadecuada hasta el juicio, por lo que se pudo dar a entender que estas habían sido manipuladas durante el transcurso del proceso perdiendo toda la validez legal que pudieran tener. De hecho la sentencia concluye "Que debo absolver y absuelvo a los acusados del delito de pertenencia a grupo criminal y del delito continuado de daños por los que venían siendo acusados por el Ministerio Fiscal, declarando las costas de oficio."


Interesante este tweet de David Maeztu al respecto de este caso:


En conclusión, seguir la cadena de custodia digital de manera rigurosa es esencial para asegurar la fiabilidad y autenticidad de las pruebas digitales en el ámbito judicial. Los juristas deben comprender la importancia de este procedimiento y trabajar con la policía y los cuerpos de seguridad del estado para asegurar la aplicación meticulosa en cada caso para que las pruebas digitales sean válidas y útiles en el proceso de justicia.


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